No traigo nada en los bolsillos,
por eso hoy suponía,
que como otro domingo,
sería cualquier día.
En donde tal vez,
haga presencia la atractiva misantropía.
Donde quizá hayan,
libros y cafeína,
marihuana y nicotina.
Una vez me dijeron:
"..que estimulante y necesaria,
es la compañía femenina.."
Que influye, fluye,
construye, destruye.
Pero aún así,
manipula e impulsa,
Con aretes y colorete,
y como especie,
de un dorado fluorescente.
Que acompaña el atardecer.
Atardecer que ignora,
Que en horas oscurece.
Ha sido un buen día este domingo, es,
lo que hasta ahora parece.
Me apetece mucho, más,
esta conversación que,
enriquece y se extiende.
Entre el ruido y las heces.
Que brotan del asfalto,
mundo putrefacto.
En donde no me retracto,
de lo que hago y digo.
Voy sólo sin amigos,
en un viaje a otro mundo.
Oloroso, místico, misterioso.
Cósmico, empalagoso, lleno de lunares.
Y sabores inusuales.
que desconozco, y enloquezco.
En medio del alboroto,
trágicas escenas,
por capítulos grotescos.
En el que me desenvuelvo,
paisaje del que escapo,
y ocasionalmente vuelvo.
Sin interrupciones,
sin retrasos o complicaciones.
Citadino sin opciones,
desconozco tus pociones.
Tus tácticas, tus técnicas.
Retórica ignorancia,
deliciosa inocencia.
Oportuno equilibrio,
entre ternura y malicia.
Demencia por doquier,
hoy, no soy el mismo de ayer.
Y lo planteo en el papel.
Que buen atardecer,
el que un domingo compartí,
era mío, era tuyo al parecer.
Me realiza, me forja,
mentalmente, me ayuda a crecer.
Influencia existencial,
pues, un domingo comprendí,
que la compañía femenina:
es esencial.
