Mira donde me encuentro;
aturdido por la vida,
ausente en momentos;
entre licores baratos,
embustes y verborrea.
La tentación me persigue,
durante esta ardua jornada;
donde el Todo existe,
y a su vez, no existe nada;
Aún así nos sentimos,
posesivos y adueñados.
De una ficticia, superficial realidad;
que nos permite creer,
en una absurda, banal necesidad;
vida plena; vida llena de odio y pena;
Discordia, resentimiento;
Jerarquía por argumento.
Mira donde me encuentro,
encarcelado tras las rejas de la frialdad;
Considerando y ya creyendo,
que es una simple y deprimente proyección,
esta puta realidad;
Mira donde me encuentro,
lamentándome, conteniéndose mis ganas;
de no callarme, ni detenerme;
De exaltarme, ni ofenderme;
Ante lo que ignoran, ante lo que callan;
Mira donde me encuentro,
Atraído por la muerte;
caminando descalzo,
sobre cenizas y rocas ardientes;
La palabra es de fuego;
y lo que se comente;
con respecto al ego.
Cae velozmente caliente,
al suelo frío, bajo la gente.
que fijo lo mira.
¿Dónde me encuentro?
¿Sera acaso la pena?
¿Sera acaso mi existencia plena?