Bajo el abrigo del insomnio
hoy me desvivo somnoliento
a estas horas de la vida
desvisto mis pensamientos,
embriagándome de olvido;
Me ausento, en el fondo
del tazón que empino
durante un viaje sabatino
de humo y brebajes
para el sueño;
En los celajes
de un recuerdo
con rabia a la ansiedad,
muerdo, rabia de la que no
soy dueño;
Ahí, la perla y su destello
luz blanda y fantasía
son sus reflejos, al refractarse
entre las formas de las cosas
al derramarse sobre;
las espinas de las rosas,
y no sangrar.
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