Ella, no sabe que no sabe,
Más sabe, que anda
de boca en boca.
Sin sabor, sin valor.
Desnuda y expuesta,
a la mala intensión y malversación,
de su información genética.
Su figura deforme,
sigue un patrón uniforme.
Escapando de la cavidad,
aterriza en la realidad.
Seguido de elevarse como humo,
y dispersarse como la espuma.
Abruma en momentos incómodos,
se escapa hasta por los codos.
Maneras y modos para evocarla.
Nadie puede atraparla.
En el intento se traban.
Quien no escuche no sabe,
la oportunidad que desaprovecha,
de utilizarla como arma de fuego,
o bien sea, una flecha.
La palabra es de fuego,
calcina ideas, consume egos.
Y como legos, pensamientos construye.
Abraza como tsunami y la realidad destruye.
Abraza como tsunami y la realidad destruye.
La palabra no huye, esta siempre presente.
Sin tambaleo, sin cacareo.
La palabra sigilosa,
exterioriza, ridiculiza e hipnotiza.
Y si se utiliza, de manera correcta.
Abofetea más que una mano abierta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario